Luis Daniel Córdova
Madrid celebró el clásico como propio. Sin embargo, el festejo fue a miles de kilómetros de la capital de España donde las túnicas blancas de los árabes vieron uno de los mejores derbi españoles por Supercopa. Un 2-1 para el Real que se gestó en dos latigazos de Valverde y Rodrygo, más las descomunales atajadas del golero belga Courtois. Impecable en el momento justo, pese al descuento de Sorloth. Real Madrid va por el Barcelona, en un derbi más de España, que será desequilibrado si los merengues no mejoran este domingo 11 de enero.
Así se simple. Muy discreto. Discretísimo accionar del Real en semifinales ante el ‘colchonero’ que mereció mejor suerte. Atlético jugó mejor pero Real, tuvo en Courtois, el hombre que desniveló el resultado. Y las individualidades del uruguayo Valverde a los 2′ y el brasileño Rodrygo a los 55′ hicieron herir de muerte al equipo de Diego Pablo Simeone, que tuvo un entredicho con Vinicius Junior.
El Atlético estuvo lejos de su versión del Metropolitano, sin aquella rabia desatada, pero aún echando de menos a Pablo Barrios generó más fútbol y ocasiones que su adversario para caer como en otras épocas. Sin saber muy bien por qué. Marcó Sorloth a los 58′, que perdonó demasiado; Julián Álvarez mantuvo su melancolía, y Almada apareció tarde, aunque casi fuerza los penales con su temple.
No fue una gran noche blanca. Podemos discutir si fue falta de Gallagher a Bellingham a los 2′ ; si se giró de más Sorloth, si había poca barrera -tres hombres- o si estaba bien colocada,. El caso es que estaba lejísimos y a Valverde le dio por soltar un latigazo tremendo, de tres dedos, que batió a Oblak por su derecha. Un golazo inesperado que cambió el guion.

Con ventaja, el Madrid se plegó para buscar la velocidad. El Atlético aceptó el balón y creció con él, sobre todo por el costado de Baena, que recordó en un agarrón con Valverde. Le agarró y se revolvió el uruguayo, recaliente. El de Roquetas metió un pase profundo a Julián Álvarez, al que le faltó decisión. El caso es que el plan pudo salirle bien al Madrid en una contra que no atajó Baena, aprovechó Carreras y remató Rodrygo, con la izquierda, que desvió Oblak. Muy clara. Como una de Vinicius, solo, de cabeza, a centro de Valverde. Buen despeje.
No cambió nada Xabi en el descanso, pese a que nadie aportó con balón. Ni Vini ni Bellingham. Que son los que más deben aportar. Pero quien agitó el avispero fue Simeone, metiendo a Llorente en el eje con Le Normand como central. Total, que aumentó el dominio del Atlético, instalado en campo ajeno, y volvió a golpear el Madrid. Bastó un balón suelto en derecha que optimizó Valverde al descubrir el desmarque por el centro de Rodrygo. El brasileño, un tormento en los derbis, se escurrió de Le Normand, blandito, y batió cruzado a Oblak.
En otras circunstancias, el 0-2 habría finiquitado el asunto, pero ni el Atlético merecía semejante castigo ni el Madrid está para defenderse con la pelota. La perdió, claro, por el empuje de Giuliano Simeone, que volvió a ser un tormento para Carreras. Desde la derecha sirvió un centro templadito que Sorloth coronó, tras deshacerse de Asencio con picardía. Pidió el central empujón previo, pero Busquets, que es de poco pitar, dio validez al tanto.
El Atlético perdió algo de presencia al irse Baena y Koke por Griezmann y Cardoso. Relevos tácticos. Por contra, Alonso tuvo que improvisar al tener que retirar a sus dos centrales, tiesos. Metió a Mendy en el lateral, a Fran García de interior y cerró con la pareja Carreras-Tchouaméni. Un ejercicio de supervivencia. Tuvo otra Rodrygo que sacó Oblak. Quitó Alonso a Vinicius, picado por Simeone a cuento de los pitos del público. Feo. Amarilla para los dos.
Luego entró Almada por el rojiblanco, que reactivó el ataque. Apareció Courtois para sacar una tijera de Griezmann, y sobre la hora Tchouaméni para rebañar de la bota del Principito el empate. Quien lo tuvo, ya en prolongación, fue Julián Álvarez, que se pasó el tramo final lejos del área. Se dejó caer en el 95 y recibió el pase de Almada, pero su tiro se marchó con las esperanzas rojiblancas. Pasó el Madrid, pero no celebra. Se va preocupado porque viene el Barcelona.
