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¿Es el VAR una bendición o una maldición?

El fútbol cambió con la llegada del VAR (Video Arbitraje) muchos torneos importantes ya utilizan esta ayuda para tener un mejor panorama de juego.
Por Renato Ubillus

La tecnología ha llegado al mundo del fútbol. Ciertamente, ya hace tiempo que se utiliza para retransmitir los partidos (radio, televisión o streaming) o incluso para las apuestas online, y los deportistas también tiran de ella para ponerse en forma. Pero no fue hasta 2018 que se introdujo una forma de hacer que la tecnología ayudara a evitar errores y a asegurar que se consiguieran resultados más justos. Estamos hablando, claro, del VAR.

El uso del árbitro asistente de vídeo, no obstante, abre un gran debate. No se utiliza en todas las decisiones arbitrales, por lo que podría argumentarse que su uso no es siempre equilibrado. Además, la tecnología no es perfecta y eso la hace imprecisa.

En este artículo, hablaremos sobre los pros y los contras de usar el VAR, especialmente en acontecimientos deportivos tan importantes como el Mundial, donde ya se ha visto que una decisión arbitral errónea puede costarle la clasificación a un equipo como Alemania

Los pros del VAR

1. Mejor toma de decisiones. El objetivo del VAR es ayudar al árbitro y a los asistentes a tomar buenas decisiones e incluso decisiones imposibles que no pueden tomarse cuando el balón está en juego por la propia rapidez de los partidos. Ver repetida una jugada, poder pausarla y fijarse en todos los detalles puede determinar que un penalti pitado no era penalti o que un córner era en realidad un saque de portería.

2. Evitar decisiones controvertidas. Muy ligada con la ventaja anterior está el evitar los escándalos. Una mala decisión del árbitro puede ser realmente trascendental y hacer que un club pierda la liga, un jugador sea expulsado injustamente o una selección esté descalificada. Todo esto, y lo que puede llegar a suponer para la carrera de un futbolista, puede evitarse con el uso del árbitro asistente de vídeo en los partidos.

3. Juego más limpio. Si un jugador sabe que el árbitro puede revisar cada una de sus jugadas, seguramente irá con más cuidado a la hora de hacer falta o de fingir que se la han hecho. Eso obliga a los futbolistas a mantener la calma y ser más disciplinados. Asimismo, las gradas también deberían ser más respetuosos con los árbitros (¿cuántas veces hemos echado la culpa al árbitro?), pues sus decisiones estarán ahora más justificadas.

4. Jugadores más buenos. A raíz de lo anterior, sale otro beneficio. Si tienen que practicar un juego más limpio y libre de faltas, eso significa que deberán mejorar otras técnicas para frenar y superar al rival. Con la ayuda de la tecnología, además, los árbitros consiguen que el juego sea más justo y, por lo tanto, que crezca su valor y su calidad. El juego fluye y el espectador disfruta con el talento de los jugadores.

5. Uso en otros deportes. Por ahora, solo se usa el VAR masivamente en el fútbol masculino. La popularidad de este juego hace que, ahora, los amantes del deporte estén acostumbrados a su presencia y que se extrañen cuando no lo ven en otras disciplinas o incluso en otras ligas futbolísticas, como la Liga F femenina. Ya lo podemos ver en cierta medida en el tenis o el baloncesto, pero su uso podría beneficiar muchos otros.

Los contras del VAR

1. Se siguen tomando malas decisiones. Los árbitros son humanos y el VAR no es perfecto. El árbitro, como es lógico, no revisa cada una de las jugadas, solo aquellas con las que tiene dudas o no está de acuerdo con el árbitro asistente. Eso significa que se siguen habiendo jugadas mal pitadas. Además, aunque usa alta tecnología, el VAR sigue teniendo límites y en ocasiones es imposible ver una jugada de todos los ángulos.

2. Falta de transparencia. Pese al uso del VAR, árbitro, jugadores y público siguen sin estar de acuerdo en todas las ocasiones. A diferencia de otros deportes, nadie tiene acceso a las conversaciones que el equipo del VAR y los árbitros del campo tienen antes de tomar una decisión. Esa falta de transparencia puede sentirse también poco justa. Y es aquí cuando empiezan las especulaciones de quién ha tomado esa decisión realmente.

3. Ralentiza el juego. Si bien es probable que, con la presencia del VAR, los jugadores decidan hacer menos falta por miedo a que les piten en contra, esta tecnología no evita que el juego se ralentice por otros motivos. Desde que el árbitro anuncia que va a revisar el VAR hasta que comunica la decisión final, pueden pasar varios minutos. Y eso solo puede significar una cosa: la intensidad y emoción bajan y los jugadores se enfrían.

4. Dependencia de la tecnología. El VAR mejora el trabajo de los árbitros, pero también puede bajar su nivel. Si sabes que siempre puedes consultarlo cuando no estés seguro de una decisión, es probable que te relajes y te confíes demasiado. Lo único que hará esto es que el nivel de arbitraje termine resintiéndose. Además, pueden sentir que ya no son tan importantes, lo que puede llegar a desconcentrarles y a hacer un mal trabajo.

5. Cambia la esencia del fútbol. ¿Qué sería el fútbol sin la mítica “Mano de Dios” de Maradona? En la época del VAR, nunca habría existido. Tampoco lo habrían hecho tantas y tantas decisiones arbitrales polémicas que han marcado una época. Asimismo, se pierden las típicas discusiones entre amigos sobre si fue o no penalti, si fue o no fuera de juego.

Conclusión

Poder revisar una jugada varias veces les permite a los árbitros evitar escándalos. Así se consigue un juego más justo y ecuánime. ¿O no? Hay quien dice que solo hace que ralentizar los partidos y mostrar falta de transparencia. Nadie duda de que la tecnología puede ayudar a mejorar el juego, pero, en el fútbol, la polémica siempre está servida.