Luis Daniel Córdova
Es un todoterreno en la medular del PSG. Juega de cinco, de ocho, de diez, es decir, polifuncional y gravitante para ser el mejor del mundo y el techo parecen las estrellas. Vítor Machado, más conocido como Vitinha, está liderando al PSG de nuevo esta temporada, aunque ahora en una faceta diferente. Las bajas de Joao Neves y Fabián a lo largo de este curso le han obligado a tomar un rol de mando que añade más armas a su repertorio.
En el 2025, con el título de Champions League, Vitinha se destapó como el mejor mediocampista total de todo el mundo. Lo más parecido al mejor Modric de los últimos años. Su capacidad para generar y su habilidad para sobrepasar líneas fueron clave en la primera Champions de la historia del PSG y en el resto de éxitos.
Sin embargo, las ausencias de Fabián y Neves en gran parte de este último trimestre le ha llevado a ser el ancla del club parisino. Encargado de la primera fase de creación en ataque y de la labor de escoba en defensa, sus estadísticas demuestran que esta transformación es real: en Ligue 1 ha pasado de 5 goles a solo 1, mientras que ya acumula 5 asistencias cuando la pasada temporada solo pudo repartir 1. Se ha convertido en el inicio cuando antes era el final.
En año de Mundial, el saber que un jugador tan influyente como Vitinha es capaz de permutar entre varias funciones y hacerlo al máximo nivel es tan reconfortante como ilusionante. Es para pensar en un Portugal protagonista, en un Mundial donde lo tendrá en la mayor madurez futbolística al lado, seguramente de Cristiano Ronaldo y Joao Félix.
Con el once titular todavía por decidir, la elección de Rubén Neves dotaría de más libertad y capacidad de llegada a Vitinha, mientras que la elección de Bernardo Silva le daría las llaves de un equipo destinado a hacer grandes cosas y que se permite soñar con una estrella sobre su escudo.
