Luis Daniel Córdova
Lo golpeó en 10 minutos para pasar cómodo a la siguiente fase de la Copa Africana de Naciones. Nigeria se impuso 0-2 a Argelia y a Luca Zidane y enfrentará en semifinales a Marruecos con el mago Brahim Díaz.
Fue un duelo sin más historia que saber hasta cuándo serían capaces de mantenerse en pie los argelinos, a los que no pudo sostener esta vez Zidane, en su actuación más floja en el campeonato. Aguantó sin daños Argelia todo el primer tiempo, pero la insultante superioridad de las Súper Águilas se trasladó al marcador al poco de pasar por los vestuarios. Victor Osimhen y Akor Adams firmaron el despido de Argelia y Zidane del torneo.
El inicio de Nigeria fue explosivo, como si los graves problemas internos sufridos por este grupo, con amenaza de no jugar incluido por impagos y una discusión en el césped entre dos de sus estrellas, se hubiera transformado en energía positiva. Con el campo inclinado de forma exagerada hacia la portería de Luca Zidane, el portero del Granada no fue esta vez el muro insuperable de otras veces.

El día que el hijo de Zinedine aceptó jugar para Argelia quizá pocos imaginaban que se plantaría en los cuartos de final de la Copa de África como titular indiscutible e imbatido. Donde no llegaban las manos de Luca lo hacían los pies de sus compañeros, como los de Bensebaini, que sobre la misma línea de gol acertó a despejar el balón, que no llegó a superar completamente la raya. Lo confirmó el VAR, que ayudó a minimizar el error de Luca en esa acción.
Lo que vino después fue peor todavía para Argelia. La sentencia definitiva. Nada más salir de los vestuarios, Osimhen se elevó hasta el cielo de forma tan plástica como efectiva para cabecear un envío de Onyemaechi y batir a Zidane, que se hizo transparente. Pisando el cuarto de hora, Akor Adams no falló esta vez en un mano a mano y marcó después de desparramar a Luca por el suelo. Necesitaron 10 minutos las Super Águilas para sentenciar el juego. La distancia que había en el césped ya estaba también en el marcador. Nigeria supo gestionar esa ventaja y manejó el resto del choque sin sobresaltos.
