Luis Daniel Córdova
Dos estrellas en el firmamento de Egipto para dar una clasificación importante a semifinales de la Copa Africana de Naciones. Marmoush y Salah, piezas claves para el 3-2 ante Costa de Marfil que vendió cara su derrota,
Han despertado a la bestia. Bastó el susto de los octavos (necesitaron la prórroga para superar a Benín) para que Egipto empiece a mostrar su mejor nivel. Ese que le hace temible ante cualquiera por dos nombres: Marmoush y Salah. El City pagó 70 millones por el primero; el Liverpool, 42 por el segundo. En total, 112. Una bestia bicéfala que quiere volver a reinar en África como ya ha hecho siete veces, más que ninguna.
Costa de Marfil era el primer gran reto para una Egipto que no había maravillado hasta ahora. Y el vigente campeón (2023) cayó con celeridad. En el minuto 4, Kessié perdió un balón en el centro del campo que Ashour puso al espacio. Marmoush se comió en carrera a Kossounou y marcó el primero. Y por mucho que mejorase Costa de Marfil (acabaría con un 72% de posesión y 7 remates más), Rabia remató de cabeza a la media hora de partido para ampliar distancias con el 2-0.
El equipo de Emerse Faé encontró el premio con una falta lateral que se metió en propia Fatouh. Entraron los nervios en Egipto… hasta que volvieron a aparecer los magos. Marmoush bajó para crear el espacio, Ashour corrió al espacio y se la puso con el exterior a Salah, que no perdonó.
El 3-1 parecía una losa. Pero Costa de Marfil se seguía sintiendo superior en cuanto a sensaciones. En un córner muy anárquico, Krasso remató al segundo palo para volver a meterla en el centro del área. Sangaré se esforzó al máximo para empujarla, pero más lo hizo El Shenawy para sacarla. Y entonces apareció Doué, que sí pudo meterla con el tacón
Subió la tensión… y Egipto bajó las revoluciones. Apenas afrontaron ocasiones en contra. Un equipo muy maduro que amarró el resultado para pasar a semifinales. Ahora espera Senegal. Salah ante su excompañero Mané. Pero Hossam Hassan ha encontrado un esquema, con Ashour por detrás de Marmoush y Salah, realmente temible.
